Cuando eliges un mueble a medida, hay una decisión que cambia más el resultado que casi cualquier otra: dejar la madera a la vista o vestirla de color. No hay una opción mejor; hay una que encaja con tu casa y con cómo la vives. Te contamos qué aporta cada acabado para que elijas con criterio.
1. Madera vista: la veta como protagonista
Un acabado barnizado protege la madera y deja ver su dibujo. Es la opción más cálida, y como cada tablón tiene su propio dibujo, cada mueble es ligeramente distinto. Puedes ir de un roble natural muy claro a un nogal profundo, y en algunos muebles el barniz se tiñe de color (un azul suave, un verde agua) sin tapar la veta, para quien quiere color pero no renunciar a la madera. Algunas colecciones en chapa de roble o nogal se ofrecen además con un acabado de lamas verticales, que da ritmo y profundidad al mueble.
2. Lacado: color liso y líneas limpias
El lacado cubre la superficie con una capa de color uniforme, normalmente en acabado satinado. La superficie queda lisa, sin veta, y el mueble se lee como una pieza de líneas limpias. Es la opción si buscas un aire más actual, si quieres que el mueble se funda con la pared o, al contrario, que sea la nota de color de la habitación: un azul marino, un verde profundo o un teja cálido.
mueble lacado en un color con carácter3. Texturado: color con relieve
Es un punto intermedio entre la madera vista y el color. La superficie se trabaja con chorro de arena, que hace resaltar la veta y deja el mueble rugoso al tacto, y se acaba en color: blancos, grises, azules, verdes o tonos madera. Así el mueble tiene color pero conserva el dibujo y la textura natural de la madera. Funciona muy bien en estilos rústicos, mediterráneos o de casa de campo.
acabado texturado4. Efecto madera y colores lisos en tablero
En composiciones modulares de salón, muebles multifunción y armarios trabajamos también con tablero laminado, que se ofrece en tonos efecto madera (robles y nogales, alguno con nudos marcados) y en colores lisos que van del blanco a beiges, grises y un verde suave. Es una superficie resistente, pensada para el uso diario.

5. Cómo decidir
- ¿Protagonista o fondo? Si quieres que el mueble pase desapercibido, acércalo al color de la pared (color) o al del suelo (madera). Si quieres que destaque, busca contraste.
- ¿Qué hay ya en la habitación? Si el suelo, las puertas o la mesa son de madera, repite su tono o deja que la madera se quede ahí y elige color para el mueble nuevo. Mezclar demasiadas maderas distintas es lo que más desordena.
- ¿Hay mucho estampado? Con alfombras, cortinas o papel pintado con dibujo, un color liso calma. En una habitación muy sencilla, la veta aporta textura.
- ¿Y si quiero las dos cosas? Todos nuestros muebles se personalizan en el acabado, y en muchos puedes combinar dos: una parte en madera y otra en color. Una regla: uno manda y el otro acompaña.
