Lo mejor de un armario está por dentro. La puerta se ve; lo que usas cada día, no. Antes de elegir acabado, merece la pena pensar cómo vas a usarlo, porque eso decide la configuración. Y una vez organizado por dentro, toca decidir qué parte quieres enseñar.
1. Primero, ¿dónde va el armario?
El mismo armario se organiza de forma distinta según la habitación, porque cambia lo que guarda y quién lo usa.
- En la entrada o el recibidor: abrigos, bolsos, paraguas y zapatos. Aquí mandan los percheros, el zapatero y un espejo por fuera para el último vistazo antes de salir.
- En el dormitorio principal: la ropa de todo el año, a menudo de dos personas. Es donde más rinden las cajoneras interiores, la barra con luz y el cajón organizador. Si lo compartís, repartid zonas desde el principio.
- En la habitación de invitados: mejor flexible y sencillo. Mucha balda y alguna barra, y espacio para ropa de cama, mantas o maletas. El día que llegan visitas, solo hay que dejar un hueco libre.
- En un dormitorio juvenil o de estudio: un armario con escritorio integrado resuelve dos muebles en uno.
- En un pasillo: puertas lisas con uñeros para que se funda con la pared, y un terminal de estantería curvada para suavizar la esquina.
entrada: armario con recibidor, banco y espejo2. Después, mira lo que más ocupa
Haz una lista rápida: ¿qué ocupa más en tu armario hoy? ¿Ropa colgada, ropa doblada, zapatos, abrigos, accesorios? Lo que más espacio necesita es lo que decide la configuración. El resto de huecos, para baldas.
3. Cajones: a la vista o escondidos
Los cajones exteriores, bajo las puertas, son cómodos para lo que usas a diario. Las cajoneras interiores, de 2, 3 o 6 cajones, mantienen la fachada limpia y esconden la ropa doblada detrás de las puertas.
Armario con cajones exteriores bajo las puertas4. Los complementos que de verdad se usan
- Barra con luz: ilumina la ropa colgada y se agradece en dormitorios con poca luz.
- Barra abatible: baja la ropa de la parte alta, ideal en armarios de 240 o 250 cm.
- Pantalonero y corbatero: pantalones sin arrugas, corbatas y cinturones a la vista.
- Cajón organizador: compartimentos para joyas, relojes y accesorios.
- Zapatero extraíble: bandejas que se deslizan y aprovechan todo el fondo.
- Cesto de ropa: un sitio para lo que ya has usado. Elige solo los que vayas a usar: cada complemento ocupa espacio.
Zapateros extraíbles y barras dentro5. ¿Qué quieres enseñar? Cristal, baldas abiertas y espejos
Un armario no tiene por qué ser una pared cerrada.
- Puertas de cristal: en todo el armario o solo en una zona. Con luz LED en el interior, la parte acristalada se convierte en vitrina: perfecta para bolsos, sombreros o la ropa que más te gusta.
- Baldas abiertas: integradas en el propio armario, sin puertas, para libros, cestas o decoración. Aligeran un frente grande y hacen que el armario se lea como parte de la habitación.
- Espejos: dentro de la puerta, para tenerlo a mano sin sumar un espejo suelto; o fuera, en las propias puertas, para ganar luz y sensación de amplitud.
De madera con zona de cristal iluminada
Con estantería abierta integrada
Con puertas de espejo6. Un armario que hace más cosas
El módulo del extremo cambia cómo usas el armario desde fuera: zapatero con puerta, estantería con percheros para el abrigo del día o estantería de baldas, recta o curvada. Y si necesitas un sitio para trabajar o maquillarte, hay armarios con escritorio integrado y luz en la balda.
Con escritorio integrado e iluminación7. Tiradores o uñeros: cómo abres la puerta
Es un detalle pequeño que cambia mucho el resultado. Los tiradores marcan el estilo y se ven: metálicos, en blanco o negro, según el modelo. Los uñeros son una ranura integrada en la propia puerta: no sobresalen, dejan el frente liso y hacen que el armario se funda con la pared. Si buscas un armario que pase desapercibido, el uñero es tu aliado.
Con uñeros integrados en las puertas
